LA VIDA ES UN BUMERÁN

LA VIDA ES UN BUMERÁN

He descubierto que ya existía este nombre pero no lo quiero cambiar, lo tome cuando alguien dijo eso "La vida es como un bumerán" da muchas vueltas y no sabes dónde vas a parar. Y es muy cierto por eso ten cuidado de lo que dices y como lo dices, ten cuidado de lo que haces y como lo haces.

Se Cortés sin mirar a quien y comienza a ser feliz, que la vida es sólo una y nada más.

Eyina.




(Las imagenes no son todas mías, si el dueño me dice que no las ponga las sacare. Gracias)

martes, 14 de junio de 2016

Manolo Escobar. Tu carta.



Eso no lo quiero dudar







Cuando camines por esas calles 

Que caminamos juntos 

Sé que sentirás mi calor. 

Cuando entres en esa habitación 

Que nos unió, sé que me sentirás, 

Cuando entres a ese restorán 

Y pidas la comida que juntos 

Disfrutamos, sé que me miraras, 

Cuando entres a probarte ese 

Pantalón o esa camisa que te gusta tanto 

A la tienda 

No podrás dejar de pensar 

En mi proposición, 

Cuando subas al quinto piso 

En un ascensor sé que te 

Imaginaras y has de temblar, 

Cuando recuerdes mis locuras 

Sé que te sonreirás y aunque pase 

El tiempo yo seguiré sintiendo 

Ese calor tan tuyo, tan nuestros, 

Tan de los dos. 

Eyina@

jueves, 26 de mayo de 2016

Adiós.




Debo irme


Donde estaba el brote tierno 

Antes de asomar retraída en el cerezo. 

Entonces hay que despedirse 

De todos y cada uno de los escondrijos conocidos 

Implicados de tantas jornadas claras y tristes; 

Mirar, tallándose, las siluetas de los borrachos 

En algunas esquinas, a mitad de todo, 

Llegan los micros al mercado municipal. 

Aún con olor a campo, enviando una fiesta de voces 

Y una fiesta de matices en mantas y chamantos; 

Llorar una vez más, por el tilo seco, erguido y caído 

Que en mi plaza pública la crueldad, con su pena al aire; 

Ver de lejos el viaducto Malleco y olvidado 

Para no sentirme mareada en su nobleza; 

Vivir, palpar lo antiguo del convento de mi pueblo 

Con su danza de rezos por los años 

Y su cruz de piedra 

Sumergida entera en mi piel 

Y en mi alma. 

Saludar a tanto rostro conocido 

Donde anidan, estáticos, 

Los futuros esplendores de mi “rincón de sufrimientos” 

Caminar diciendo adiós, a las barrosas vías 

De mi pueblo donde las casas parecen fantasmas de madera, 

Donde las ventanas son de nailon decolorado por el tiempo, 

Donde los techos rotos se atreven a existir 

Donde los hombres viven por vivir, esperando 

Hacer un pololo para poder sobrevivir, 

Los niños juegan sin sentir la verdad, en sus rondas 

Y pichangas de barrio. 

Con sus sonrisas acarician mi alma, aunque se siente la pena 

Y donde transcurrió mi infancia que me golpea, 

Me golpea la frente y el alma y sentir 

El calor cotidiano que me brindaron de 

Alguna forma mis padres; 

Olor a menta, toronjil en los 

Jarabes que mi madre nos preparaba. 

El cielo amarillento del crepúsculo 

Que recogerá con su danza mi canto 

Que hoy muere 

Porque “necesito” morir hoy de pena. 



Si de alguien no me despedí 

Lo haré mañana 

¡Muertes no faltaran en mi vida!

domingo, 17 de abril de 2016

Escondida




Qué extraña sensación de pena y olvido,

Corre una suave brisa y es tanta que los ojos

Se llenan de lágrimas,

Comienzan a caer, trato de secarlas

Y continúan, no quiero que nadie

Las vea, son lágrimas de impotencia

Y de dolor, siento que no puedo una vez

Más cumplir a mi madre y las lágrimas

Siguen cayendo, rápidas y me apresuro

Para que nadie las vea,

Hoy me sentí así

Y las lágrimas continúan, me oculto

Para que nadie las vea, son mías, son

De mi propia vida, de ese dolor que llevo

Tan guardado y que nadie lograra ría entender,

Las seco nuevamente y quedan como

Un puñado de esperanzas

Amontonadas en mi alma, no quiero que

Nadie las vea, ¿para qué?

No lograrían entenderlas.



Son solo mías.

Eyina